Models, agents, and the AI economy — narrated.
Daily AI audio briefings — model releases, agent frameworks, benchmarks, and the policy landscape, summarized and read aloud by the Storyflo persona desk.
A reality check on the AI jobs hysteria
White-collar jobs are going away, decimated by AI.
Today's curated set
Storyflo's agent monitors thousands of partner publishers and promotes stories into the trending feed when they get multiple sends or operator curation.
Innovation abounds in device charging
The changes may be less perceptible than in smartphones, tablets, or wearables, but chargers have also been quietly reinvented over the last decade.
Terence Tao argues AI could bring division of labor to math for the first time in history
__DEGRADED__ Mathematician Terence Tao describes how AI could reshape math research by enabling division of labor for the first time. Until now, researchers had to master every step themselves, from framing problems to verifying results. Tao sees "industrial mathematics" emerging: large AI-supported teams instead of lone geniuses, with humans staying indispensable for "inspired guesses." The article Terence Tao argues AI could bring division of labor to math for the first time in history appeared first on The Decoder.
Making AI chatbots helpful weakens their ability to simulate human behavior, large-scale study finds
__DEGRADED__ A large-scale study covering 208,000 participants and 26 million responses shows that the very training that turns language models into helpful chatbots weakens their ability to replicate human behavior. The effect gets worse with each new model generation. Even the popular persona trick, feeding models demographic profiles, brings practically no benefit for individual predictions. The article Making AI chatbots helpful weakens their ability to simulate human behavior, large-scale study finds appeared first on The Decoder.
Microsoft and Nvidia reportedly team up on AI PCs that run actual agents instead of Copilot
__DEGRADED__ Nvidia is pushing into the PC market with its own chips as the main processor. The first Windows computers from Dell and Microsoft's Surface line are set to be unveiled next week at Computex and Build. Microsoft is also planning new software likely based on the OpenClaw framework that lets AI agents handle tasks locally on Windows PCs, a second shot after the Copilot+ PC concept largely flopped. The article Microsoft and Nvidia reportedly team up on AI PCs that run actual agents instead of Copilot appeared first on The Decoder.
Qdrant TurboQuant Explained: Is TurboQuant the Silver Bullet?
__DEGRADED__ Most engineers see quantization as shrinking vectors. TurboQuant asks a harder question: can you shrink them without breaking their geometry? The post Qdrant TurboQuant Explained: Is TurboQuant the Silver Bullet? appeared first on Towards Data Science.
Embeddings Aren’t Magic: The Predictable Failure Modes of RAG Retrieval
__DEGRADED__ Enterprise Document Intelligence [Vol. 1 #2] Why the same vector search that handles synonyms and paraphrase silently fails on negation, exact identifiers, and your company’s acronyms, and what to use when it does. The post Embeddings Aren’t Magic: The Predictable Failure Modes of RAG Retrieval appeared first on Towards Data Science.
Meta-Cognitive Regulation Might Be the Most Important AI Skill Nobody Is Talking About
__DEGRADED__ As AI gets smarter, the real differentiator may be how well humans regulate their own thinking. The post Meta-Cognitive Regulation Might Be the Most Important AI Skill Nobody Is Talking About appeared first on Towards Data Science.
Las empresas detrás de las licencias de Uber y Cabify: el negocio en la sombra que mueve las VTCs en España
__DEGRADED__ Antes del boom de Uber y Cabify, las siglas VTC eran un enigma. Ahora han pasado a convertirse casi en un apelativo popular. En Madrid, basta ver en un coche la pegatina de la bandera roja con estrellas de la comunidad autónoma para pensar “es un VTC”. El centro urbano está sembrado de este tipo de vehículos. Pero los VTC, que responden a “vehículos de transporte con conductor”, existían ya hace décadas. Eran automóviles destinados al transporte de lujo, el típico coche que se alquilaba con chófer. Estos actores siguen en el mercado y operan en el sector turístico o como transporte para empresas, pero son minoritarios. Las apps lo cambiaron todo. Cabify, Uber y Bolt han sacado las VTCs de su nicho para llevarlas a un público masivo. Gracias a la inmediatez que permiten, estos coches con conductor se han acercado tanto a la figura del taxi que ahora constituyen una competencia directa. Pero al contrario que los taxistas, que suelen ser pequeños autónomos, gran parte de las VTCs están en manos de compañías de gran tamaño. Y no se corresponden exactamente con las apps. “Hay tres grupos grandes, que son Moove Cars, Auro y Vecttor”, señala José María Cazallas, secretario de Organización del Sindicato Libre de Transporte, que representa alrededor del 80% de los trabajadores del sector VTC y también tiene una representación significativa en el sector del taxi. “Estos tres grupos aglutinan más o menos en torno al 60% de las licencias VTC en Madrid”. Son entidades diferentes a las aplicaciones que conoce el usuario, aunque Cabify y Uber tienen participación en estas empresas. El ascenso de las VTC en España no se puede entender sin los taxis y el marco en el que estos operaban tradicionalmente. “Se seguía el modelo de una licencia por cada taxista. Era un modelo muy intervencionista. Hablo de principios del siglo XX hasta finales de los años 90, en el que se intentaba repartir el negocio”, explica Alejandro Román, profesor en el Departamento de Derecho de la Universidad de Sevilla y autor del libro El régimen jurídico del transporte de viajeros bajo demanda en vehículos de turismo (Taxis y VTC). Román afirma que durante mucho tiempo la concesión de licencias estuvo contaminada por el clientelismo. En épocas donde el trabajo bien remunerado escaseaba y había muchos oficios penosos, una licencia de taxi era una opción segura. “Esas personas tenían un trabajo asegurado, con una rentabilidad asegurada, porque no tenían competencia”, apunta el profesor de la Universidad de Sevilla. “El número de operadores en el mercado estaba calculado para que pudieran vivir razonablemente bien todos los titulares de la licencia”. En un mercado limitado, que apenas emitía nuevas licencias, estas se convirtieron en un bien escaso. Su compra-venta se producía a precios astronómicos. Pero el panorama cambió de plano con la llegada de Cabify y Uber. El precio de las licencias cayó, aunque después ha remontado. Ahora, en un vistazo por Wallapop se pueden ver licencias de taxi a la venta por entre 180.000 y 210.000 euros para Madrid. En Barcelona tienen un precio similar, algo inferior a los 200.000, aunque algún anuncio los sobrepasa. Depende del horario que tenga fijada la licencia o de si está incluido el coche. La historia de las licencias de VTC es diferente: su precio no ha parado de crecer y se han puesto casi al mismo nivel. De nuevo tomando Wallapop como barómetro rápido, se puede ver que una licencia VTC en Madrid se consigue por alrededor de 180.000 euros. En Barcelona, donde el sector afronta una incertidumbre regulatoria, el precio es mucho menor, de unos 75.000 euros. Pero el cambio más importante que han traído Cabify, Uber y Bolt es la mediación tecnológica. “En las VTC el modelo es diferente. Lo que pasa es que con el tiempo se ha acercado cada vez más al modelo del taxi”, apunta Román. Las VTC no podían coger clientes en la calle ni en paradas de taxi, mientras que la contratación de sus servicios tenía que hacerse por adelantado. Así lo marca la ley para garantizar una reserva de mercado a los taxis, que a cambio están obligados a ciertas funciones públicas, como no rechazar clientes o prestar apoyo de transporte en situaciones de emergencias sanitarias. “Con la llegada de las aplicaciones, esa pre-contratación exigida se diluye. La propia tecnología la hace inmediata. Porque tú abres la aplicación, pre-contratas el VTC, pero puedes empezar a utilizarlo cinco minutos después”, concluye Román. En la práctica, los dos modelos prestan el mismo tipo de servicio de transporte, aunque tienen distinta regulación. La similitud del servicio que prestan, sin embargo, difiere en su trastienda. La explotación de las VTC está dominada por grandes empresas con cientos o miles de licencias a su nombre. Estas compañías se entrelazan con algunas de las plataformas. “Cabify es la propietaria de Vecttor.
Pensabas que la cerveza te acabó gustando por costumbre. La ciencia ha visto muchas vías para adquirir este gusto
__DEGRADED__ Hay muchas personas que no soportan ciertos alimentos, como por ejemplo el odiado brócoli o la coliflor, que para algunos es incomible e incluso no llegan a entender cómo le puede gustar a alguien eso. Esto también ocurre cuando por primera vez se toma un sorbo de café o un trago de cerveza cuyo sabor fuerte puede echar para atrás a cualquiera. Sin embargo, unos años después, esa misma bebida amarga forma parte de la rutina diaria o incluso es un placer, como ocurre con la cerveza. ¿Cómo es posible? Esta es la pregunta que nos podemos hacer por estos cambios de gusto tan repentinos, y la verdad es que está bastante documentado bajo el término "gusto adquirido". Con estas dos palabras se explica no solo por qué cambian nuestras preferencias, sino cómo nuestro cerebro es capaz de reescribir sus propias alertas de peligro para transformar el rechazo en una recompensa. Sobrevivir. Para entender por qué aprendemos a amar ciertos sabores, primero hay que entender por qué los odiamos al principio. Gran parte de la culpa la tiene la neofobia alimentaria, que no es otra cosa que el miedo o rechazo a probar alimentos nuevos, ya que aunque en la infancia solemos etiquetarlo como "ser quisquilloso", desde un punto de vista evolutivo es un sofisticado mecanismo de defensa. Si echamos la vista atrás hacia la prehistoria, los niños se llevaban a la boca cualquier cosa que se encontraban; como una baya nueva o una planta amarga, tenían muchas papeletas para acabar envenenados. Es por ello que cualquier sabor amargo para nuestro cerebro es señal de toxicidad y, por ende, hay que rechazarlo. Aunque no sea así, como ocurre con muchos alimentos. Es genético. Lo interesante es que este rechazo viene programado de fábrica y tiene un fortísimo componente genético. Esto se ha visto en estudios hechos en gemelos que demostraron que la neofobia alimentaria infantil es altamente heredable, estimándose esa heredabilidad en hasta un 72% durante etapas tempranas. Esta predisposición genética se asocia a menudo con una menor aceptación de sabores y texturas diversas, y una dieta más restrictiva en la infancia. Pero la genética solo reparte las cartas con las que después vamos a jugar en un gran entorno, puesto que el 28% de las probabilidades dejan un margen para los factores ambientales. Hackeando el cerebro. Aquí la cuestión es que si la biología nos tiene programados para escupir el café por ser amargo... ¿Por qué mucha gente está enganchada a él? La respuesta está en los mecanismos cerebrales de aprendizaje del sabor y la memoria, ya que nuestro cerebro evalúa constantemente las consecuencias post-ingesta de lo que comemos. Esto es lo que explica, por ejemplo, que si tenemos muchos vómitos tras comer una tortilla, comencemos a dejarla de lado posteriormente porque lo relacionamos con enfermedad. Pero si tomamos algo amargo y, en lugar de enfermar o morir, obtenemos un chute de energía como con la cafeína o una desinhibición social como ocurre con el alcohol, el cerebro actualiza su base de datos y apunta a que el riesgo valió la pena y consiguió algo positivo. La exposición repetida. Para poder introducir nuevos alimentos dentro de una dieta que está siendo desarrollada, como ocurre en los niños, la ciencia apunta a que la constancia derriba este asco que genera. Sin embargo, la exposición visual por sí sola no es suficiente para romper esta 'fobia', sino que el contacto oral repetido es necesario para que el sistema nervioso se adapte y acepte el alimento. Para facilitar este proceso, los humanos hemos pensado en técnicas como, por ejemplo, endulzar la comida, y es por eso que surge el hecho de echar azúcar al café o tomarlo con leche. Esto actúa como un puente neuropsicológico para apuntar al cerebro que estas son calorías seguras. El modelo social es una de las herramientas más importantes para intervenir en nuestros gustos. Aquí los estudios en lactantes sugieren que ver a los padres disfrutar de un alimento desconocido aumenta significativamente la aceptación en los bebés. Y el razonamiento es bastante sencillo, puesto que si el adulto lo come y no sufre daños, el alimento es considerado seguro para seguir tomándolo. Y cuando se va creciendo, gran parte de los sabores adquiridos en la adolescencia, como la cerveza o platos tradicionales, se adoptan porque están fuertemente ligados a contextos de socialización y aceptación grupal, ya que si un amigo lo toma y no le pasa nada, es porque está todo bien. Imágenes | Louis Hansel - La noticia Pensabas que la cerveza te acabó gustando por costumbre. La ciencia ha visto muchas vías para adquirir este gusto fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
El trío de eclipses solares de 2026-2028 tiene un precedente casi olvidado: España ya lo vivió entre 1900 y 1912
__DEGRADED__ Muchísimas personas en el mundo no han visto nunca un eclipse solar, a pesar de que suele haber entre 2 y 5 en un año. La razón es que sí, son relativamente frecuentes; pero, al contrario que el eclipse lunar, que se ve en todos los lugares en los que es de noche en ese momento, el solar se ve en una franja muy reducida de territorio. Por lo general, suelen pasar entre 300 y 400 años para que un eclipse se repita en un mismo lugar. Por eso, que en 2026, 2027 y 2028 vaya a haber tres eclipses solares visibles desde España es de lo más peculiar. Es cierto que no todos serán totales, pues el tercero será anular, y que no se verán desde los mismos puntos del país, pero, aun así, es algo poco frecuente. Ahora bien, que sea poco frecuente no quiere decir que sea imposible, pues en la España peninsular ya tuvimos otro trío de eclipses hace poco más de un siglo. El primero fue en 1900, el segundo en 1905 y el tercero en 1912. No fueron tres años consecutivos, como ocurrirá con este trío ibérico, pero fueron fechas muy cercanas para lo que suele ser normal. El primero de estos eclipses solares tuvo lugar el 28 de mayo de 1900, con el inicio de la totalidad a las 14:53 UTC. La franja de totalidad, en la que se pudo ver la ocultación completa del Sol, midió 70 kilómetros de ancho y se extendió desde el norte de Extremadura hasta Elche. Si bien aún quedaba mucha superstición en torno a los eclipses, ya comenzaban a verse como algo positivo y, sobre todo, como un espectáculo que valía la pena vivir. Por eso, miles de personas se desplazaron a las ubicaciones de la franja de totalidad para poder presenciarlo. Dos de los lugares más visitados fueron Plasencia y Navalmoral de la Mata, en Cáceres. Esta última localidad fue la que más público atrajo, con más de 4.000 billetes de ferrocarril vendidos desde Madrid. La afluencia fue tan grande que cuando se agotaron los billetes se decidió sacar otra tirada, con un aumento del 25% en el precio. Aun así, muchas personas los compraron. Nadie quería perderse este evento que atrajo a científicos de España, Inglaterra, Francia e Irlanda. En España destacaron las fotografías tomadas por Manuel Gil, profesor de ciencias en la Universidad Central de Madrid (la actual Complutense). Hubo una gran cobertura mediática y muchas anécdotas, como las de quienes contaron que las abejas se revolucionaron, las ovejas balaron descontroladas y las cigüeñas volvieron a sus nidos. Se hizo la noche poco después del mediodía y esto desconcertó a los animales y fascinó a los humanos. Si bien en 1900 los prejuicios religiosos empezaban poco a poco a dejarse a un lado, todavía estaban bastante presentes. Sin embargo, posiblemente el hecho de ver un eclipse solar y que no se acabase el mundo llevó a que el de 1905 se recibiera con mucha más tranquilidad entre la población general. La totalidad, que comenzó a las 13:03 UTC del 30 de agosto, se observó en una franja desde el norte de Galicia al norte de la Comunidad Valenciana, pasando por Castilla y León y Aragón. Llegó a durar más de 3 minutos en algunas de estas ubicaciones. Concretamente, el centro de la franja se encontraba en la localidad de Quintanilla, en Burgos, aunque los lugares en los que mejor se vio fueron Burgos capital y la localidad leonesa de Cistierna. Desgraciadamente, la meteorología no fue la mejor, por lo que hubo muchos lugares en los que las nubes impidieron la visualización del eclipse. A pesar de eso, este eclipse solar total tuvo una gran cobertura mediática y científica, con astrónomos de toda Europa reuniéndose mayormente en Burgos y León. El eclipse solar del 17 de abril de 1912 fue bastante peculiar, porque fue un eclipse mixto anular-total. Hubo una franja de totalidad muy pequeña, de apenas unos metros, en el noroeste español. Además, esa totalidad duró pocos segundos, por lo que fueron muy pocas las personas que pudieron verlo. En cambio, la anularidad sí se vio en un espacio de terreno más grande, desde Oporto hasta Gijón. Durante un eclipse anular no se hace de noche, sino que la Luna oculta el centro del Sol, que se ve como una especie de disco brillante. Atrajo la atención de muchos astrónomos, tanto españoles como franceses, que se reunieron mayormente en la localidad leonesa de Cacabelos. Sin embargo, al ser tan corto no atrajo a tanta población general y mucho menos a la prensa, que se encontraba ocupada con noticias internacionales como el hundimiento del famoso Titanic. A menudo se suele decir que el de 1912 fue el último eclipse solar total que ha habido en España.
Los festivales hicieron de los "food trucks" una máquina de imprimir dinero. Ahora tienen un problema: Ozempic
__DEGRADED__ Durante las maratonianas jornadas del pasado Coachella, uno de los festivales de música más importantes del mundo donde, paradójicamente, la música es lo de menos, una imagen causó cierta sensación en redes sociales: la ausencia total de filas en los puestos de comida. A la marabunta de contenido generada por el festival, un escaparate para las redes sociales donde tan solo el show de Sobrina Carpenter y el revival de Justin Bieber captaron cierta atención en lo estrictamente musical, hubo que sumar los "get ready with me" de Instagram y el habitual desfile de looks temáticos, por lo general bastante poco adecuados para el desierto californiano. De fondo se gestaba una revolución silenciosa. Porque dentro de este ecosistema hiperestético hubo una sombra. En los vídeos de multitud de influencers y tiktokers pudimos observar una escena repetida día tras día: colas inexistentes para conseguir comida (incluso cuando es gratis), frente a filas abarrotadas para comprar gafas de sol u otros accesorios. Para muchos, la razón fue evidente: Ozempic. @bran__flakezz Replying to @Sienna even when the food is free- no one is eating #REVOLVEFestival #influencer #revolvepartner @Revolve original sound - bran Podemos interpretarlo desde la ironía o, por el contrario, como un claro síntoma cultural más profundo y difícil de ignorar. Porque, si algo parece evidente, es que, en un festival donde consumir estética es mucho más importante que consumir comida, la era del Ozempic ha encontrado su mejor escaparate. Cualquiera que haya ido a un festival, especialmente en tiempos recientes, sabe lo que hay. Hasta hace poco íbamos con los ojos cerrados y la cartera abierta, asumiendo que, además del creciente precio de la entrada, tocaba desembolsar cifras absurdas por una hamburguesa fría o un pad thai rancio a precio de estrella Michelin. Entrábamos en el juego y a nadie le extrañaba los precios desorbitados, esos 20 euros de media por plato era parte del ritual de la experiencia festivalera; pero algo ha empezado a cambiar en Coachella. Para hacernos a la idea de la importancia de este cambio: el volumen económico de su industria gastronómica abarca a más de 100 puestos. Ozempic y derivados están redefiniendo por completo los códigos culturales de la última década. Partiendo de la base que cada uno hace con su cuerpo lo que considere, sí que es cierto que ya estábamos notando en alfombras rojas y derivados que las curvas están empezando a dejar de estar de moda; con ejemplos sangrantes porque los protagonizan antiguas abanderadas del movimiento curvy. Actrices y artistas como Rebel Wilson, Barbie Ferreira o Meghan Trainor muestran un cambio en su figura que avanza de photocall en photocall. Poco a poco esto permea a la sociedad; y además deja un efecto colateral que alguien puede considerar inesperado. No solo está transformando cuerpos si no también hábitos y, entre ellos, nuestra relación con la comida en espacios de ocio masivo. Ese cambio en la relación psicológica que establecemos con la comida y el efecto supresor del hambre hace que se elimine de la ecuación ese carácter hedonista e impulsivo. Si el deseo por la comida deja de existir, se produce el giro clave. Durante años los festivales se regían por una regla sencilla: el margen económico no está tanto en la entrada, como más bien en todo lo que ocurre dentro. En ese engranaje, la comida es pieza clave con esos precios inflados, fomentando decisiones impulsivas en jornadas maratonianas que invitan a consumir. Es ahí donde Ozempic ha roto el modelo en Coachella, atacando de lleno ese impulso. En este escaparate donde parece que comer “molesta”, un fármaco que controla el hambre no es que sea útil, si no que es más que coherente con el entorno. Y sí, puede que Coachella no sea el Cruïlla o el Arenal Sound, pero a gran escala lo que está en juego no es solo lo que puedan facturar las food trucks. Lo relevante es algo más profundo: en un entorno donde el exceso formaba parte del atractivo festivalero, ahora empieza a imponerse un modelo donde el control, sobre todo del cuerpo y la imagen, redefine los espacios diseñados para lo opuesto. Es tal la onda expansiva de esta medicación que ya no hablamos de un fenómeno sanitario, sino de fenómeno cultural. Lo que comenzó como un medicamento contra la diabetes, reconvertido después en solución para la pérdida de peso, ya no es el beauty secret de las celebrities. El equivalente farmacológico de “beber mucha agua y dormir ocho horas” se ha extendido con un consumo universalizado, y con ello no solo transforma cuerpos con sus correspondientes consecuencias físicas, también comportamientos. Lo que empezó como un recurso de la élite ya se encamina a una distribución más asequible y a gran escala.
España lleva años sin un arma esencial para la guerra. Airbus ha encontrado la solución en Sevilla, y dispara torpedos y sonoboyas
__DEGRADED__ Una de las ideas más extravagantes de la Segunda Guerra Mundial consistió en convertir viejos bombarderos B-17 en drones gigantes cargados con casi diez toneladas de explosivos. Los pilotos despegaban, activaban el sistema de control remoto y se lanzaban en paracaídas antes de que el avión continuara hacia su objetivo sin tripulación. El proyecto fue un fracaso, pero dejó una lección curiosa: encontrar submarinos y destruir objetivos ocultos siempre ha obligado a desarrollar algunas de las tecnologías más extrañas y avanzadas de cada época. La capacidad que España perdió. Las guerras modernas siguen dependiendo de tecnologías muy sofisticadas, pero algunas capacidades continúan siendo tan esenciales como hace décadas. Una de ellas es la vigilancia y persecución de submarinos. España perdió esa herramienta en diciembre de 2022 con la retirada de los veteranos P-3 Orión, dejando un vacío que resultaba especialmente llamativo para un país con miles de kilómetros de costa, una posición estratégica entre el Atlántico y el Mediterráneo y una intensa actividad naval en sus aguas. Desde entonces, las Fuerzas Armadas han carecido de un avión capaz de localizar, seguir y atacar submarinos enemigos, una situación que ahora comienza a resolverse gracias a un programa desarrollado íntegramente en Sevilla. La respuesta llega desde Andalucía. Airbus avanza en la construcción del nuevo C295 MPA, una versión específicamente diseñada para devolver al Ejército del Aire y del Espacio una capacidad que llevaba años desaparecida. El programa ya ha superado varios hitos industriales importantes, incluido el encendido de sistemas y la puesta en marcha de los motores del primer aparato. La compañía asegura que los plazos se mantienen según lo previsto y que los ensayos en vuelo se prolongarán durante más de un año antes de la entrega de la primera unidad en 2028. Más allá de un simple reemplazo, Airbus considera este desarrollo el proyecto más ambicioso realizado sobre la plataforma C295 y aspira a convertirlo en una referencia internacional dentro de la patrulla marítima. El regreso del cazasubmarinos. La característica que distingue a este avión del resto de versiones del C295 es su capacidad para combatir amenazas submarinas. El aparato podrá transportar entre dos y cuatro torpedos Mk46 o Mk54 y desplegar hasta sesenta sonoboyas, pequeños sensores flotantes que escuchan los sonidos bajo el agua y permiten localizar submarinos ocultos. La combinación de ambos sistemas devuelve a España una herramienta fundamental para la guerra naval contemporánea. Durante años, el país ha carecido de una plataforma capaz de buscar submarinos a gran distancia, clasificarlos, seguir sus movimientos y, llegado el caso, atacarlos. El nuevo avión recupera precisamente esa función, una de las más complejas y estratégicas dentro de cualquier fuerza aérea moderna. Un arsenal de sensores. La lucha antisubmarina depende tanto de los sensores como de las armas. Precisamente por ello, el C295 MPA incorporará un conjunto muy amplio de equipos especializados. Entre ellos figuran radares de apertura sintética, sistemas electroópticos, detectores de anomalías magnéticas capaces de percibir la presencia de grandes masas metálicas bajo el agua, sistemas de identificación automática de buques y un avanzado sistema acústico para procesar la información recogida por las sonoboyas. A ello se suman equipos de autoprotección frente a misiles, comunicaciones cifradas vía satélite y enlaces tácticos de datos que permitirán compartir información en tiempo real con otras unidades navales y aéreas. Un proyecto industrial. Aunque Airbus lidera el programa, el desarrollo se ha convertido también en un escaparate de la industria española de defensa. Empresas como Indra, SAES y Tecnobit participan aportando sistemas de autoprotección, sensores acústicos y equipos de cifrado. El contrato contempla además simuladores, infraestructura, formación y apoyo logístico, consolidando un ecosistema tecnológico que va mucho más allá de la fabricación del propio avión y que refuerza el papel de Sevilla como uno de los principales centros aeronáuticos militares de Europa. Mucho más que un nuevo avión. La adquisición de ocho aparatos de vigilancia marítima y ocho de patrulla marítima forma parte de una inversión superior a los 1.700 millones de euros, a la que se han sumado otros contratos para nuevas versiones del C295.
